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¿Qué son los desafíos espirituales, por qué se presentan en nuestra vida y cómo superarlos?

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Voy a empezar este artículo con una frase:

Y es que muchas veces nuestra mente piensa que somos los únicos que estamos sufriendo: “¿Que por qué a mí? ¿Que por qué esta prueba? ¿Por qué esto no le está pasando a otras personas? ¡Las pruebas de los demás están mucho más fáciles que la mía!” Un sin fin de cosas que inventa tu EGO para evadir la responsabilidad de cada prueba que se nos presenta.

Primero que nada te platico que todos estamos en examen –lo voy a decir así, metafóricamente–: TODOS estamos en examen, pero estamos presentando examen de materia diferente.

Unos quizá están tratando de liberarse de un vicio o aprendiendo templanza –alcohol, drogas, compras compulsivas…– Otros posiblemente están trabajando envidia, control, aprehensión, ira, impaciencia, irritabilidad, ansiedad, tristeza, baja autoestima…

Y tienes que saber que esa prueba espiritual que tú misma o tú mismo has decidido que se presente en tu vida, está hecha a tu medida. Quiere decir que a ti te hace falta experimentarla, no a los demás. No te preocupes por pensar en “Yo soy tan bueno. ¿Por qué vivo esto? ¿Y por qué a los demás que son tan malos les va súper bien?” Eso a veces llegamos a pensar porque no podemos monitorear lo que los demás están experimentando.

Cada prueba experimental, cada desafío espiritual está hecho por ti, para ti. Y siempre nos van a mostrar algo que no vemos. Sin esa prueba, sin ese desafío, sin esa persona, sin esa situación, no alcanzamos a ver aquello en lo que debemos trabajar.

Te voy a platicar la historia que una alumna nos compartió.

Ella estaba en la parada del camión, esperando el transporte. De pronto un vehículo apareció y la atropelló. Tuvo que ser operada. Tuvo varias cirugías. (Hasta aquí, viéndolo desde ese contexto, pensaríamos “¡Qué mala suerte e injusto!” Avanzando en la historia, la persona que atropelló a esta persona resultó ser cirujano. Él mismo la llevó a urgencias; él mismo hizo la cirugía. Tiempo más tarde, se casaron: ¡Se casó con quien la atropelló!

Un desafío muy interesante. Una experiencia al parecer “negativa”, resultó una unión importante, una pareja importante en su vida. Es donde le damos la vuelta a las situaciones y vemos el bien en todo lo que sucede en nuestra vida.

Muchas personas no alcanzan a ver lo bueno, o diciéndolo de otra forma, no quieren ver lo bueno de los desafíos en su propia vida, de su propia experiencia. Entonces es más fácil decir: “A mí me pasó… Yo me enfermé… Yo soy un santo… Yo nunca odio a nadie, nunca tengo ira ni enojo… Yo soy un santo… Y aún así, me dio cáncer”.

Recuerda, la energía se va atorando en nuestro cuerpo con ciertos pensamientos y actitudes. Si se atora por un tiempo grande, se genera un bloqueo. Ahí es cuando nuestro cuerpo nos puede llamar la atención y decir “Oye, aquí traigo un problema en el hígado; ya está bloqueadísimo por tanto enojo que tienes. Por favor pon atención, trabaja la paciencia y la tolerancia”.

Cuando seguimos en el rubro de la ira y el enojo, llega un momento en que nuestro cuerpo se desequilibra tanto que se presenta un reto o un desafío.

Y en el caso de alguna enfermedad, el verdadero desafío no es “sanar esa enfermedad”, sino conocer la causa que la está manifestando y trabajarla sobre ella: ira o enojo en caso de algún cáncer, por ejemplo. Detener esa emoción que genera el desequilibrio, ése sí es el verdadero desafío espiritual; volverte paciente y tolerante, no únicamente “curar” la enfermedad.

Cuando no se entienden correctamente estos desafíos o experiencias –y que nosotros mismos nos ponemos para autoconocernos y reconocer nuestra verdadera naturaleza–, caemos en las trampas de la mente y el ego.

La primera trampa es echarle la culpa a todos el mundo sobre todo lo que me pasa.

La segunda –y que tiene que ver mucho con la primera– es ponerte en postura de víctima: “A mí me hicieron… A mí me asaltaron”. Es muy fácil hacerse la víctima.

¿Y qué tenemos que hacer? Tenemos que parar el drama de nuestra vida y empezar a ver con otros ojos todo lo bueno y las bendiciones que hay detrás de cada experiencia o desafío.

Te quiero contar otra historia.

Resulta que una amiga tuvo un bebé con síndrome de down. Cuando nació su hija, ella estaba en la sala de espera destrozada, desconsolada y preguntándose sin parar por qué había nacido así. Un chico que también estaba en la sala, se acercó y le preguntó si todo estaba bien y si podía apoyarla en algo. Ella contestó que sentía que moriría porque su hija había nacido con síndrome de down. “¡Wow! Yo daría las gracias –contestó el chico–; hace un momento me avisaron que mi esposa y mi hija murieron en el parto”.

Mi amiga en ese momento empezó a agradecer que ella estaba viva y que estaba viva su hija. ¡Qué bendición estar! En ese momento paró su drama, paró de llorar y empezó a sentir una gratitud enorme. Obviamente me platicó que sintió ganas de abrazar al chico y decirle cuánto lo sentía.

Imagínate, a veces necesitamos un empujón para poder ver lo bueno de los retos y desafíos de la vida… ¡Y no nada más estar en el drama!

¿Se vale hacer drama? ¡Claro! Se vale sentir miedo, enojo, frustración, envidia; se vale sentir un ratito, pero no te conviene mantenerlo muchos días porque te desequilibras más. Y nadie puede pasar tu desafío espiritual, más que tú. Si tú tienes que aprender paciencia en tu vida, el universo te va a poner personas, situaciones y energía que te lleven a demostrar que eres paciente y tolerante.

Y voy a poner el caso contrario: Si tienes que aprender a poner límites en tu vida, el universo y tú misma –o tú mismo– te vas a poner muchos desafíos. ¿Cómo? A través de personas, situaciones o energía con los que aprendas a poner límites, porque es tu desafío poner límites. Quizá hay personas muy tranquilas que dicen “Sí, no te preocupes; no pasa nada…” Y el universo te dice “¡Tienes que poner límites!” Y te lleva al extremo para que te des cuenta de lo que tienes que hacer. Recuerda que nadie puede hacer tu tarea espiritual por ti.

También es importante saber que los desafíos cada vez más van subiendo de nivel. Por ejemplo, cuando nos da ciertas señales y a estas señales las pasamos por alto o no las captamos, el universo le sube dos rayitas al nivel y nos envía un desafío aún mayor. Y así sucesivamente hasta que nos demos cuenta y trabajemos sobre ese reto específico hasta experimentarlo y superarlo.

Si a pesar de todo eso un desafío no lo entendemos, posiblemente ese desafío ahora se vuelva muy impactante; como un accidente, una enfermedad o una muerte de un familiar… Esto para movernos hasta decir “Ok, soy yo el que tiene que trabajar en mí y cambiar… ¡y urge!”.

Por eso es importante ser valientes y aprender rápido. ¿Y cómo sé qué es lo que tengo que aprender? Sencillo. Observa tu presente. Muchas personas creen que no saben qué tienen que aprender. Sólo observa tu vida aquí y ahora. ¿Qué te hace falta? ¿Dejar de ser controladora, controlador? ¿Dejar de ser aprehensiva, manipuladora? ¿Poner límites? ¿Hacer que te respeten? ¿Ser más activa? ¿Perdonar?

Pregúntate nuevamente: ¿Qué te hace falta aprender?

Tu presente te dice qué es lo que urge trabajar en este momento. Si no eres tan valiente para tomar el desafío de una vez, no te preocupes, el universo no tiene prisa, pero va a ir subiendo de nivel cuando se presente el siguiente.

También es importante saber que hay desafíos desde el dolor y desafíos desde el amor. Toda aquella situación que te saque de tu zona de confort, regularmente representa que estás aprendiendo algo nuevo de ti. Te movió, movió tu energía. Y si mueve tu energía, lo más probable es que tengas que aprender algo de ti mismo. Algo se movió, algo te está generando cambio.

Cuando un desafío se presenta desde el dolor, puede llegar a ser menos fáciles, precisamente porque hay dolor, sufrimiento y no me puedo auto-observar. Imagínate que tienes un dolor de muelas muy intenso. En ese momento no vas a comenzar con introspección (“Es que últimamente yo he generado dolor a los demás por cómo me comporto…”) ¡No! En ese momento no puedes; lo que quieres es que pare el dolor, se reduzca y elimine por completo para poder reflexionar.

También pasa con dolores emocional. Si estás en una prueba, en una crisis o en un accidente, no te vas a poner a reflexionar “Bueno, mi hijo se accidentó muy feo, pero está bien; entonces tengo que cambiar mi vida porque…” El universo, tú misma usas esas pruebas para llamarte la atención. Pero atendámoslas desde antes de que sucedan. ¿Cómo? Nuevamente preguntándonos qué nos hace falta aprender. Recuerda, el presente nos dice lo que urge trabajar aquí y ahora para tomar todos los desafíos.

¿Qué preguntas puedo hacerme cuando un desafío se presenta? Dos principalmente.

Primero, el ego diría ¿por qué a mí? Ésa no nos la vamos a hacer. ¿Por qué a ti? Porque a ti te corresponde y a ti te va a hacer mejor persona esa situación, ese entrenamiento, ese desafío.

Primera pregunta: ¿QUÉ TENGO QUE APRENDER YO en relación a esta persona o en relación a esta situación o evento?

Poniendo el ejemplo de un asalto: “Me robaron algo, ¿yo en qué nivel he robado algo a los demás? Materialmente nunca he robado nada, ¿pero en qué nivel robo algo? Bueno, no doy el tiempo que los demás se merecen, les estoy robando tiempo, tiempo de papá, tiempo de mamá; estoy robando paciencia de una persona; estoy robando tiempo de los demás por meterme en doble o triple fila en vialidad…” Es ahí donde tenemos que hacer una reflexión y darnos cuenta de que si yo robo algo en algún nivel –o incluso me robo a mí mismo (mis deseos, mis sueños, mis metas no las puedo vivir)–, debo trabajar en ello.

Segunda pregunta: Si yo me hubiera manifestado ese desafío conscientemente, ¿PARA QUÉ LO QUIERO? ¿QUÉ ME HACE?

A lo mejor me ayuda a salir de mi zona de confort, me ayuda a sentirme más valioso, a darme cuenta de que merezco respeto… Si todas las personas fuéramos muy responsables y supiéramos que somos la causa de todo lo que nos sucede, estaríamos evolucionando y le dejaría de echar la culpa a los demás.

Cada quien tiene que compensar su energía, aunque a ti te asaltaron, a ti te robaron, a ti te pasó algo, esa persona tendrá que compensar sus acciones; todo mundo compensa. Hay que hacer lo que nos corresponde, pero no nada más echarle la culpa al otro “del mal que te hizo”. Más bien ¿para qué me lo propuse yo? ¿para qué lo quise vivir? ¿Para darme cuenta de qué?

Es importante recordar que si tienes un desafío, estás listo para superarlo. Hay una frase muy bonita que dice.

“Cuando el alma está lista, las cosas que lo rodean, también lo están”.

Si ya estás listo, todo está listo. Cuando estás listo para vivir un desafío, todo está sincronizado. Lo ideal sería no requerir esos desafíos, pero nuestra mente se cierra tanto a sus propias creencias, que necesita salirse de la zona de confort. A la mente y al ego le encanta la zona de confort. Necesitamos un empujón para poder ver. Sé valiente y ve más allá; si no la prueba se va a repetir muchas veces hasta que aprendas la lección. Es mejor decir “sí, ya me di cuenta. A lo mejor tenía que hacer un cambio radical en mi vida. ¡Ya estoy listo! ¡Ya es momento!”

El juego de la mente –tu ego– le encanta el drama, el drama de la vida. Hace drama por todo. O sea, hace una novela por cualquier suposición, interpretación o palabra.

Por otro lado, el Ser o la conciencia vive en la aceptación de lo que es: Hecho está, lo acepto, ¿qué sigue? Aceptación, sin drama, Plan Divino, para no generar drama, porque la única que sufre con el drama mental que generas, eres tú. Los demás no sufrimos por el drama mental, sufres tú, es una tortura lo que estás viviendo, tu mente está a todo lo que da, suponiendo, generando creencias –falsas o verdaderas, pero creencias al fin y al cabo–, entonces te estás lastimando y todo ese ruido mental se impacta en tu cuerpo y estás súper tensa… Tu drama te lastima, el drama que haces de los desafíos espirituales.

Todos los eventos, todo lo que hay en tu vida, situaciones fuertes o desafíos, son neutros; los eventos son neutros. No son para molestarte –el universo no está tratando de ver cómo te hace sufrir–. Son para ti, para que te conozcas, para que conozcas tu verdadera identidad. ¿Cuál es tu verdadera identidad? TU CONCIENCIA DIVINA.

Todos estos eventos te van a ayudar a que tú reconozcas que eres un Ser divino. Y si son neutros, solamente los puedes hacer negativos e intensos con tu pensamiento; si empiezas a pensar lo malo de ese evento, de ese desafío espiritual, lo único que vas a hacer es polarizarlo al mal. Si de ese evento neutro le empiezas a ver las bendiciones, decir “Me salvé, tengo otra oportunidad, voy a cambiar mi vida”, lo polarizas positivo. Y si ese evento simplemente lo tomas como lo que es, como un evento, ni positivo ni negativo, solamente es.

Suelto, bendigo, me reconozco y estoy preparado para el siguiente desafío, el siguiente autoreconocimiento.

La idea es dejar de echarle culpa a los demás de todo lo que experimentamos. La idea es ser valiente y decir:

“Yo me lo estoy generando, ¿qué tengo que aprender YO en relación con esta persona/situación? ¿Por qué y para qué me propuse este evento/situación en mi vida? Le doy las gracias al evento/situación, la acepto, la tomo y retomo mi responsabilidad de causa y dejo de hacer drama en mi vida, porque entiendo que sólo yo me lastimo con el drama, los demás no van a sufrir por mi drama mental-emocional que traigo por este evento”.

Muchas gracias por tomarte el tiempo para leerme.

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“Los 10 ladrones de tu energía”, de Dalai Lama.

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1. Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un bote para echar su basura, procura que no sea en tu mente.

2. Paga tus cuentas a tiempo. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle.

3. Cumple tus promesas. Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a renegociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el principio.

4. Elimina en lo posible y delega aquellas tareas que no prefieres hacer y dedica tu tiempo a hacer las que sí disfrutas.

5. Date permiso para descansar si estás en un momento que lo necesitas y date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad.

6. Tira, levanta y organiza, nada te toma más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas.

7. Da prioridad a tu salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer mucho. Tómate algunos descansos.

8. Enfrenta las situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a un amigo o a un familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja o un grupo; toma la acción necesaria.

9. Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar.

10. Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo.

El robo de energía de los vampiros energéticos.

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¿Sabes qué es un vampiro energético? Seguramente has conocido a alguien y luego sentir una sensación de fatiga, un repentino cambio de ánimo o pensamientos negativos.

Te platico.

Los “vampiros energéticos” son personas que poseen una vibración energética baja y utilizan a quienes los rodean para aumentarla. Las personas con vibración energética alta, atraen a otras porque irradian seguridad y alegría, pero también porque son un blanco fácil para los vampiros de energía.

Estos no llegan y nos despojan como ladrones; por el contrario, más bien nos hacen sentir la necesidad de protegerlos, resolverles sus problemas y preocuparnos por ellos hasta terminar agotados, pero al final la decisión es nuestra. Nosotros podemos decidir si vamos a entregarles nuestra energía o no.

Un ejemplo claro es el clásico amigo que llega a contarte todos sus problemas y todo lo que está mal en su vida.

Tú puedes resistirte a sentir culpa de que a él le vaya mal y a ti bien. La culpa es un depresor energético automático y una vez que la sentimos, si no la trabajamos adecuadamente, puede terminar “chupándonos” la energía, sintiéndonos exhaustos, cansados, tristes o enojados. Lo más recomendable es no engancharnos en su negatividad.

A veces los vampiros energéticos lo hacen de forma inconsciente; incluso existen muchos que –aunque tenemos identificados con nombre y apellido– no suelen quitarnos nuestra energía para hacernos daño a propósito, simplemente no se dan cuenta.

Por otro lado, también existen quienes lo hacen de forma consciente. Quienes poseen la capacidad de ejercerlo a voluntad, tiene el poder de ocasionarnos cansancio, inseguridad, malhumor y desgano, tomando nuestra energía para su propio provecho.

Identificarlos es sencillo. Normalmente son personas que sólo piensan en ellas mismas y se vinculan con los otros por conveniencia. Suelen acercarse a los demás para contarles sus problemas o pedirles ayuda. Se comportan como víctimas y tratan de provocar lástima.

Fragmento del libro “Conversaciones con Dios”, de Naele Donald Walsh.

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En estos días de transformación se ha hablado mucho del miedo e incluso te he invitado a cambiar tu energía en cuanto llegues a sentirte abrumada o abrumado. Quiero compartirte el fragmento de Naele Donald Walsh de su libro “Conversaciones con Dios” para ayudarte a comprender un poquito más el por qué existe el temor.

“Cualquier acción emprendida por los seres humanos se basa en el amor o el temor, y no simplemente las que afectan a las relaciones. Las decisiones relativas a los negocios, la industria, la política, la religión, la educación de sus jóvenes, la política social de sus naciones, los objetos económicos de su sociedad, las decisiones que implican guerra, paz, ataque, defensa, agresión, sometimiento; las determinaciones de codiciar o regalar, de ahorrar o compartir, de unir o dividir: cualquier decisión libre que tomen se deriva de uno de los dos únicos pensamientos posibles que existen: un pensamiento de amor o un pensamiento de temor.

El temor es la energía que contrae, cierra, capta, huye, oculta, acumula y daña.

El amor es la energía que expande, abre, emite, permanece, revela, comparte y sana.

El temor cubre sus cuerpos de ropa; el amor les permite permanecer desnudos.

El temor se aferra a todo lo que tienen; el amor lo regala. El temor prohibe; el amor quiere. El temor agarra; el amor deja ir. El temor duele; el amor alivia. El temor ataca; el amor repara.

Cualquier pensamiento, palabra o acto humano se basa en una emoción o la otra. No tienen más elección al respecto, puesto que no existe nada más entre que elegir. Pero tienen libre albedrío respecto a cuál de las dos escoger.

Han aprendido a vivir en el temor. Se les ha hablado de la supervivencia de los más capacitados, y de la victoria de los más fuertes y el éxito de los más inteligentes. Pero se les ha dicho muy poco sobre la gloria de quienes más aman. De este modo, se esfuerzan por ser los más capacitados, los más fuertes, los más inteligentes –de una u otra manera-, y si en una situación determinada perciben que ustedes lo son menos, tienen miedo de perder, puesto que se les ha dicho que ser menos significa perder.

Así, evidentemente, eligen la acción promovida por el temor, porque eso es lo que les han enseñado. Pero Yo les enseño esto: cuando escojan la acción promovida por el amor, entonces harán algo más que tener éxito Entonces experimentarán plenamente la gloria de Quienes Realmente Son, y quienes pueden ser.

Para hacer esto, deben dejar de lado las enseñanzas de sus bienintencionados, aunque mal informados, profesores mundanos, y escuchar las enseñanzas de aquellos cuya sabiduría proviene de otra fuente.

Emprender acciones dirigidas por el amor y en amor, nos conduce a caminos inexplorados, donde las posibilidades se vuelven infinitas; donde los colores se vuelven más brillantes y dónde nuestros corazones en la calma más pura se vuelven creadores de esta maravillosa experiencia terrenal. Pregúntate siempre desde dónde estás operando; desde el temor o desde el amor”.

Recuerda, la espiritualidad todo lo cuestiona. Te envío mucha luz.

Cómo evitar vibrar con la energía del coronavirus.

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¿Cómo funciona la energía del coronavirus? Recordarles a los que ya saben este mundo del manejo de energía, la sanación y el control mental que, primero, hay causas por las cuales manifestamos virus en nuestra vida. O mejor dicho, activamos esos virus que todos tenemos; de hecho si nos hicieran un cultivo para saber qué virus y bacterias tenemos en nuestro cuerpo, tendríamos muchísimas bacterias, ¿pero por qué no todo lo activamos? porque no estamos resonando con el virus o la bacteria. Primer punto.

Entonces tenemos que saber que, recordando, todo virus, toda enfermedad, la activamos, primero por miedo a creer que nos va a dar, después por creer que nos va a dar (miedo-creencia) y después también tenemos un detonador, o sea una frecuencia que activa el virus en específico, en este virus corona, tiene que ver con miedo profundo a que algo malo pase.

Esto quiere decir que a lo mejor no crees que te va a dar virus ni temes que te va a dar, no tienes miedo, pero a lo mejor tienes miedo fuerte a que tus ventas estén bajas durante este tiempo, por ejemplo. Entonces te empieza a dar miedo porque dices “cómo voy a pagar mis cuentas”; entonces ahora sí, si traes el virus podría ser que lo activaras.

Esto es importante, que sepas cómo funcionan los virus para que podamos revertirlo, revertir nuestra energía. No tendría aquí nada que ver con el virus, sino con nuestro propio juego de energía.

Como el virus se activa con miedo profundo, si tú estás viendo todo el tiempo las noticias y vas viendo los contagios, puede ser que aunque estés muy preparado y digas “no me va a dar miedo”, llega un momento en que el miedo se contagia; recuerda que hay resonancia, entonces podemos llegar a contagiarnos de la energía o resonar la energía de miedo. Y bueno, eso no nos ayuda a nadie. Entonces si estás viendo la TV mucho tiempo, las noticias, pues párale, para de sufrir, no te generes más miedo a ti. Si ocurre algo importante créeme que lo vas a saber.

Esto es primero: La energía que activa el virus es miedo profundo a cualquier cosa, entonces no tengas miedo a las noticias y a todos los casos que te cuentan. Y si quieres revertir tu propia energía, hay una energía muy poderosa y mágica que todos podemos acceder a ella y se llama GRATITUD. En lugar de estar sufriendo y preocupado de que si me va a dar o cuántos muertos van, mejor –si en verdad quieres cambiar tu energía– ponte unos 15 minutos seguidos a recordar o conectar con lo que agradeces: “estoy vivo, estoy sano, estoy equilibrado, mi familia está bien”, pero en verdad, cosas que puedas agradecer. Eso va a cambiar completamente tu energía. De hecho es interesante que si analizáramos las personas que han manifestado este coronavirus, es muy probable que esas personas tuvieran mucho miedo a que les fuera a dar. Y si no fue miedo a que les diera el virus, en algún nivel de su vida tenían mucho miedo, por eso lo activaron. Si tú, aunque tuvieras este virus –o muchos más que llegamos a tener-, si tú estás vibrando en gratitud, tu energía no va a activar el virus.

Y bueno, hay dos técnicas. La primera pensar en gratitud. La segunda es imaginar a tus familiares cercanos cuando los has visto muy felices, ejemplo, cuando tu hijo logró algo muy importante para él, por ejemplo su graduación, que fue un evento y él logró algo, recuerda ese momento, imagina a tu hijo muy clarito en tu mente cuando tuvo ese evento. Imagina a tu pareja también cuando la has visto muy feliz, imagina a tu familia directa. Eso lo que va a hacer primero que nada es cambiar tu propia energía, porque vas a conectar con energía de bienestar, de gozo, esa es una energía muy expansiva. Y luego vas a cambiar la energía también de tus familiares, están preocupados, angustiados, lo que vas a hacer al pensarlos así, es que van a empezar a decir que “todo está bien, todo es perfecto”. Es como un mensaje de conciencia a conciencia, recordando que lo natural en la vida, en todos los lugares, es la salud, el equilibrio y la armonía.

Recuerda, tenemos que ser observadores de la naturaleza. Ejemplo, tú si tienes mascotas, perrito, gatito, ¿a poco están muy preocupados por el coronavirus? Pues nada, verdad; sólo son, están un estado del Ser y no pasa nada, por eso no hay pandemias entre gatos, perros, porque estén en un estado de armonía. Claro, mientras los vibramos los dueños, ahora sí cambiamos su energía y hacemos que manifiesten algo.

Entonces consejo para cambiar tu energía, tómate unos minutos al día, cada vez que ya te estás preocupando, estás saturada, saturado, lo que tienes que hacer es cerrar tus ojos, agradecer unos minutos… en verdad, que puedas sentir esa gratitud por cualquier cosa en tu vida, varios minutos, unos 5 minutos. Luego 5 minutos te dedicas a recordar momentos de mucha alegría en tus familiares: vas pasando imágenes de ellos, los recuerdas muy felices, muy alegres, verás que esto va a cambiar de inmediato tu energía, tu cerebro va a empezar a mandar otras ondas, otros impulsos a tu cuerpo, vas a generar hormonas que tienen que ver con la estabilidad, el equilibrio, el bienestar; vas a cambiar el PH de tu cuerpo de ácido a alcalino, todo se va a transformar.

Y por último, ya cuando agradeces y luego los imaginas expandidos y felices, te imaginas salud perfecta. Imagina, visualiza, siente que tú eres salud perfecta. Que tu salud sólo depende de ti. No tiene nada que ver con ningún efecto externo. Entonces te imaginas tú muy sana, muy feliz, muy contenta y después imaginas a tu familia muy felices, muy equilibrados; de esta manera vamos a hacer que tu energía sea completamente opuesta a cualquier virus.

Recuerda, nosotros tenemos médicos en nuestros diplomados en sanación y ellos saben y a través de muchas prácticas hemos experimentado juntos y analizado que esto es completamente real: Los virus se activan tu vibración, por cierta vibración. Si tú mantienes una vibración opuesta a un virus, aunque lo tengas, aunque tengas muchísimos virus, no se van a activar en ti.

Y también sirve para saber que esto es un gran juego de ver qué tal estás en tu mundo de conciencia. Si tú dices “yo estoy muy seguro, sano, equilibrado, feliz” y con un estímulo exterior luego luego pierdes la armonía, te vas al miedo, a la preocupación, al pánico, es muy buena oportunidad para darte cuenta tus áreas de oportunidad para ver en qué necesitas seguir trabajando.

Confianza, certeza, seguridad de que tu salud sólo depende de ti. Emítele esa energía a tus familiares, demuéstrales que sí es cierto que los virus sólo se activan por la frecuencia.

Un abrazo, mucha luz, cambia tu energía y así siempre vas a mantener salud.

La vida está en el momento presente.

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La vida sólo se puede vivir aquí y ahora. Todo mundo podríamos decir que estamos viviendo la vida, que estamos en la vida; pero regularmente nuestra mente está metida en el pasado o en el futuro.

Estamos tan acostumbrados a eso que ya no nos damos cuenta que no estamos aquí. Entonces es importante ser observadores y conectarnos.

Una muy buena manera sería la concentración en las sensaciones de nuestro cuerpo. Concentrarnos en nuestras sensaciones nos ayuda a ejercitar nuestro hemisferio derecho; así podríamos entrar en el aquí y el ahora, en este estado que solamente existe, ese estado que también llamamos “el eterno presente”, “el instante eterno”. Y es el momento en que todo sucede.

La idea es tratar de ir liberando los nudos de nuestra mente y conectarnos con el Ser, con el aquí y el ahora, con el verdadero disfrute de esta experiencia, de esta encarnación. La idea es soltar nuestra mente, soltar nuestro diálogo mental y concentra la atención en las sensaciones del cuerpo. Cuando lo hagamos, empezaremos a tener un poco de paz en la mente, en el cuerpo y en nuestro corazón.

Te mando un abrazo y mucha luz.

Fragmento del libro “Coraje: La alegría de vivir peligrosamente”, de Osho.

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“Intenta comprender la llegada de lo nuevo. Todo el mundo quiere volver a ser nuevo, porque nadie está satisfecho con lo viejo. Nadie puede estarlo, porque sea lo que sea, ya lo conoces. En cuanto lo conoces se vuelve repetitivo; en cuanto lo conoces se vuelve aburrido, monótono. Quieres librarte de ello. Quieres explorar, quieres tener aventuras. Quieres volver a ser nuevo, pero, sin embargo, cuando lo nuevo llama a tu puerta te acobardas, te encoges, te escondes en lo viejo. Éste es el dilema.

¿Cómo vuelves a ser nuevo? Todo el mundo quiere ser nuevo. Necesitas tener coraje, y no un coraje ordinario; necesitas tener un coraje extraordinario. El mundo está lleno de cobardes, por eso ha dejado de crecer la gente. ¿Cómo vas a crecer si eres un cobarde? Cuando tienes una oportunidad te acobardas, cierras los ojos. ¿Cómo vas a crecer? ¿Cómo vas a ser? Sólo finges ser.

¿Cómo volvemos a ser nuevos? No nos renovamos espontáneamente. La novedad viene del más allá, es decir, de Dios. La novedad viene de la existencia. La mente siempre es vieja. La mente nunca es nueva, es una acumulación del pasado. La novedad viene del más allá, es un regalo de Dios. Viene del más allá y es del más allá”.

–Osho.

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Fragmento del libro “Coraje: La alegría de vivir peligrosamente”.

Sufrir es del ego, no del Ser: ¿Por qué nos gusta sentir dolor?

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Hay un estado interesante al sentir dolor y sufrimiento; y es que nuestra energía se comprime, siendo un estado antinatural del Ser. Por eso nos llama la atención cuando estamos viviendo a través de la mente, del ego.

En otras palabras, sufrir es del ego, no del Ser. Podemos cambiar la frase que dice “me dolió con toda el alma” a “me dolió con todo el ego”, siendo por esto que en el fondo nos gusta sentir dolor.

Es como darle emoción a la vida, pero hay personas que exageran y llevan este sufrimiento a cada momento de su vida; es más, no saben vivir sin él.

Lo ideal es soltar el pasado y todo aquello que nos inquieta, mantenernos en el presente y así poco a poco reducir el drama en nuestra vida. Porque tienes que saber algo importante: no ganas nada estando todo el tiempo en el drama, entras a círculos viciosos de energía distorsionada que atraerán más drama a ti.

Por eso pregúntate: “¿Esto es drama o en verdad estoy sufriendo?” El drama sólo puede existir cuando estamos muy metidos en nuestro diálogo mental. Sal del drama y retoma la armonía en tu vida. Que la gratitud te defina, no el drama de cada instante. Tu cuerpo, mente, energía y las personas a tu alrededor te lo van a agradecer.

Te mando un gran abrazo y mucha luz.

Nuestro poder es infinito. ¿Por qué no lo reconocemos?

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El ego entra en grandes estados de autonegación de sus propias habilidades y poderes. Esto tiene varias causas, algunas de ellas son por estar en la zona de confort y en lo conocido. En el espacio en que sufre, el ego no reconoce su poder, pero se siente tranquilo.

Otra causa es por todas las creencias que recopiló de sus padres y seres cercanos desde la infancia, que muchas veces están llenas de mentiras, de maltrato y de quitarnos nuestro propio poder. El ego tiene demasiado miedo al cambio, a la transformación y va a hacer todo lo necesario para seguir siendo como es.

Como el verdadero poder viene del Ser y no del ego, hay una resistencia importante a reconocerte espiritualmente. Pero eso es inevitable, porque tú eres Ser, eres conciencia, eres divinidad y eso no lo puede ocultar el ego por mucho tiempo.

En este viaje de reconocimiento y transformación es necesario empezar a ver lo bueno en nosotros, agradecer por lo que tenemos y hemos vivido y empezar a ver lo que no nos gusta. Cuando hacemos cambios paso a paso en nuestra vida, meditamos, escribimos y nos analizamos, poco a poco volvemos a tomar el control espiritual de nuestra vida, sintiendo nuestro verdadero poder. Eso es algo que va a suceder, porque no es necesario hacer algo extraordinario para ser quienes ya somos.

Te mando un gran abrazo y mucha luz.

Si puedes ver cuánto vales, es probable que te juntes con quién también pueda verlo: Abriendo el flujo del amor.

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Hay personas que se acercan a nosotros y nos dicen: “Es que nadie quiere estar conmigo”, “Es que no puedo tener pareja”. Y la pregunta que siempre les hacemos es: “¿No puedes tener pareja o no quieres tener pareja?”

Esta respuesta siempre genera un poco de confusión, y les preguntamos: “¿Qué crees acerca de tener pareja?” Nos responden que “es muy difícil, que hay pocos hombres buenos, que sólo personas con suerte tienen buenas parejas”.

Al escucharlas responder, se genera una tercera pregunta: “¿Crees que puedas tener pareja?”, a lo que responden: “No creo, es que está muy difícil”.

Aquí es precisamente donde les ayudamos a reflexionar que lo que piensan, es lo que están generando en su realidad.

Otra reflexión que hacemos es: “¿Para qué quieres pareja?” Y responden: “Para ser feliz, para sentirme amada, valorada, especial y disfrutar de la vida”. “¿Y cómo te sientes –continúo– mientras no tienes pareja?” “Sola, triste, poco especial, no amada”, responden. Entonces juntos encontramos el problema.

Si estás triste, sientes que no vales y que no mereces lo mejor, sólo vas a seguir perpetuando esa situación en tu vida. Es importante empezar a trabajar en sentir en ti misma, todo lo que estás buscando que otro te de; es decir, tienes que respetarte, valorarte, sentirte especial y disfrutar el tiempo contigo misma. De esa forma tu energía vibrará de manera rápida y atraerás a una persona con una energía similar.

Lo voy a resumir en una frase:

“Si no puedes ver cuánto vales, es probable que te juntes con personas que tampoco puedan verlo”.

Y en positivo:

“Si puedes ver cuánto vales, es probable que te juntes con quién también pueda verlo”.

Evita estar pensando en no tener pareja, mejor agradece que viene en camino tu pareja perfecta. Te mando un gran abrazo y mucha luz.

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