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El poder de la energía sexual.

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Un tema vital que todo mundo deberíamos entender y manejar de forma espiritual, es la energía sexual. Ésta –que a veces ha sido tachada como mala, prohibida y sucia– es, de hecho, utilizada desde la luz. Incluso podría ser la herramienta más poderosa para nuestro crecimiento en conciencia.

Saber de la energía sexual no quiere decir que hayas tenido relaciones. En los talleres de Energía Sexual y Alquimia Espiritual que hemos impartido, algunos hombres o parejas de nuestras alumnas, piensan y se preguntan “¿Qué me van a enseñar de la energía sexual si yo soy experto?” Tener relaciones sexuales no te lleva a ser experto. Hay algo más allá del cuerpo que tiene que ver con la energía y el espíritu.

Somos seres espirituales viviendo una experiencia humana, y de hecho nuestra encarnación es posible gracias a que nuestros padres se unieron sexualmente y utilizaron esta energía vital-sexual-espiritual; gracias a ella estamos aquí. Esto quiere decir que el verdadero propósito de esta energía es altamente espiritual. Si fuera sucia, mala, negativa o prohibida, la conciencia o dios –o como quieras llamarle–, hubiera elegido otra forma para que pudiéramos tener descendencia; aunque por el desconocimiento, la sexualidad muchas veces hacemos que vibre muy bajo.

Podríamos decir, la sexualidad es de origen divino, pero su uso negativo tiene manifestaciones no divinas o no positivas en nuestra vida.

Es interesante saber que hay que subirle al nivel de energía sexual. Comentábamos en los talleres que la espiritualidad empieza cuando dominamos la sexualidad y le damos la prioridad al amor en nuestra vida. De hecho la conciencia en lo sexual no quiere decir que no vas a sentir nada o que ni siquiera vas a vivir placer, al contrario, un placer espiritualizado se amplifica y aumenta los niveles de energía, de conciencia y de sabiduría. Nuestro campo energético lo hace demasiado magnético y podemos manifestar lo que queremos más rápidamente.

También es importante saber que hay varias dualidades en la tierra. Dos importantes, el miedo y el amor. El miedo es la frecuencia que vibra más bajo y el amor la que vibra más alto. El miedo es el papá de todas las emociones negativas: odio, inseguridad, celos, apego… Y en el amor tenemos a la mamá de las emociones positivas: respeto, amor incondicional, compasión, ayuda, perdón, confianza… Esto nos va a servir para entender cómo subirle el nivel a nuestra vida sexual.

Y tenemos también otra dualidad interesante, tanto en nosotros mismos como en nuestra situación de pareja: La energía ying y yang. La energía ying es la energía femenina, energía emocional que también tiene que ver con el lado izquierdo de nuestro cuerpo; la energía yang es masculina y tiene que ver con el lado derecho del cuerpo, nuestro lado racional.

Todos tenemos esa misma dualidad y regularmente la conciencia te motiva en crecimiento con la energía opuesta a ti. Por ejemplo, si eres hombre y tu energía es yang, vas a atraer una energía ying que te va a ayudar a crecer y mejorar tu vida. También es interesante saber que puedes ser hombre y tener más energía ying, entonces aprendes por el opuesto, atrayendo, quizá, a una mujer que su energía es más yang, energía masculina. O con personas del mismo sexo, donde un@ vibra en energía ying y el/la otra en yang.

En las Siete Leyes Espirituales del Kybalión, existe una llamada “Ley de Generación”, la séptima ley, y dice que “para manifestar algo en la vida se necesita el aspecto femenino y masculino”. Para manifestar vida, se necesita energía masculina y femenina. Biológicamente necesitamos que la energía sea ying y yang para manifestar vida; y también en toda la naturaleza, funciones masculinas y funciones femeninas para manifestar vida.

Entonces si esa energía sexual espiritual manifiesta vida, no tiene para nada algo negativo. Más bien es una energía mágica, una energía que acerca al mundo de la conciencia y al mundo de la divinidad cuando es entendida, practicada y desarrollada desde la alta frecuencia del amor y el amor incondicional. En ese momento sí, la energía se vuelve divina.

Cuando esta energía sexual-espiritual está vivida y practicada desde el miedo –apego, deseo, pertenencia, autosatisfacción, como un amor egoísta–, esta energía hace que se vibre bajo y distorsione todo el campo energético de la pareja, cayendo en desequilibrios grandes.

La energía y su vibración.

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La pregunta: ¿Eres buena vibra o mala vibra? Muchas veces somos buena o mala vibra sin darnos cuenta, porque quizá no tenemos los conceptos adecuados o no integramos toda la información.

Te voy a platicar cómo cuidar tu energía, cómo atraer cosas positivas a tu vida y cómo operar algunas de las leyes universales que son importantes para nuestra conciencia, para nuestra experiencia en la Tierra y seguir creciendo.

Una característica importante de la energía sutil –esa energía que tenemos todos los seres, animales, plantas y todo lo que existe– es la frecuencia: la variación de la onda conforme avanza el tiempo.

En esta imagen vemos en la parte de arriba que las ondas son más rápidas, y esas ondas rápidas son ondas de alta frecuencia o alta vibración; las de abajo son ondas de baja frecuencia o baja vibración.

Al hablar entonces de una persona buena vibra, podríamos decir que su energía tiene las características de ondas rápidas, una energía rápida. De hecho en esto de la energía lo que queremos es aumentar nuestra vibración, o sea que nuestra vibración sea muy rápida.

Ser mala vibra tiene que ver con ondas lentas, ondas de baja frecuencia. Y esto tiene que ver con las emociones, te platicaré cuáles son de alta frecuencia y cuáles de baja frecuencia; así empezaremos a poner en claro algunos principios para atraer y crear la vida que deseamos.

En el universo hay dos emociones principales que definen nuestra vibración: El miedo y el amor. Y cada una atraerá cosas similares a nuestra vida.

El miedo es la frecuencia que vibra más bajo. Regularmente se dice que una persona mala vibra es aquella egoísta, que habla mal de los demás, que juzga. Y no. La persona más mala vibra que hay es la persona que vibra en miedo. Y dije que vibra, no que habla de miedo, no que tiene miedo. Puede ser una persona que no diga nada y en su casa tenga mucho miedo; a lo mejor a que la asalten, a que no le alcance el dinero, a que le pase algo a sus hijos… Y esa persona estaría vibrando lo más bajo que se puede.

Entonces cada vez que tú tienes miedo, estás vibrando súper bajo. ¿Y qué emociones están basadas en el miedo? Celos, ira, tristeza, preocupación, ansiedad, rencor y estrés.

Y las emociones no es que sean negativas o positivas, pero todas tienen frecuencia; y sea que vibren alto o bajo, van a atraer cosas similares a nuestra vida.

El amor es la emoción que vibra más alto. Y estoy hablando del verdadero amor incondicional. Es de hecho la frecuencia más elevada que podemos sostener en nuestra vida, aunque no la más estable, pero sí la más elevada.

Cada vez que vibras desde el amor, estás vibrando muy alto y vas a atraer cosas similares a esa vibración.

¿Y cómo sé que estoy vibrando en el amor? Porque son todas las emociones positivas y de alta frecuencia; por ejemplo, la armonía o paz interior es la frecuencia más estable. También la alegría, el respeto, la confianza, la fe y la tranquilidad están basadas en el amor.

Sencillo: Todas las emociones que unen, están basadas en el amor. Todas las emociones que separan, están basadas en el miedo.

¿Qué es lo importante que hay que cuidar de esto? Que existe una ley llamada Ley de Vibración, un principio muy importante: Lo semejante atrae o produce lo semejante.

En el universo existe; y lo sepas o no, opera. Es como la ley de la gravedad, alguien puede decir “Yo no creo en la Ley de la Gravedad, entonces me voy a aventar de la azotea”. No importa que creas o no, o que la sepas o no, las leyes operan aunque tengas desconocimiento de ellas.

¿Qué es lo que tendría que cuidar muchísimo? Que, de acuerdo a la Ley de Vibración donde lo semejante atrae a lo semejante, si yo estoy vibrando en emociones de baja frecuencia, si estoy vibrando en miedo, voy a atraer a personas, situaciones y experiencias que vibren igual; es decir, que vibren en miedo y con emociones de baja frecuencia.

Entonces no es que alguien te haga cosas, sino simplemente los atraemos. No existen víctimas, sólo existen cocreadores.

Si, por ejemplo, alguien vive con miedo de que lo asalten y está pensando y sueña con eso y habla de eso, está vibrando toda esa energía y lo único que está haciendo es atraer a quien vibre así, quizá en la falta de respeto a los demás, y llegue y al final asalte a esa persona. Y lo más curioso es que todavía esa persona dirá “Ya ves, te dije que me iban a asaltar”. No es que supiera el futuro, sino que lo creó y atrajo a las personas que vibraban similar.

¿Te has dado cuenta que las personas que más se quejan son las que más cosas negativas les pasan? Y es por este principio, que si están vibrando bajo, sólo atraen emociones, personas y energías que vibran bajo.

Hay una frase que dice:

“Si no logras ver lo que vales, es probable que te juntes con quien tampoco pueda verlo”.

Si sientes que no vales, vas a atraer a alguien que en verdad te va a hacer que no valgas. Lo mejor que podemos hacer es cambiar las emociones de baja frecuencia por emociones de alta frecuencia y basadas en el amor: armonía, alegría, respeto, fe, confianza, aceptación, tranquilidad…

¿Qué crees que le va a pasar una persona que vibra en alta frecuencia? Obviamente va a atraer lo semejante, va a atraer a personas, situaciones y experiencias que vibren similar con esa energía elevada.

Otra frase muy interesante dice:

“El universo no te bendice ni maldice, sólo te devuelve tu vibración”.

En verdad, ya sólo por conveniencia propia, conviene perdonar, conviene amar, conviene respetar, conviene confiar, porque son las emociones que vibran alto y atraerán puras bendiciones a nuestra vida.

Tú decides qué atraes a tu vida y qué quieres alejar desde la conciencia, desde saber aplicar las leyes de manera responsable, amorosa y con sabiduría.

Gracias por ser parte de esta misión, de crecer en conciencia y hacer de este mundo un lugar más equilibrado, más sano y con más armonía. Gracias por leerme.

Seis enseñanzas del Dalai Lama sobre el sexo.

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¿Y qué dice el Dalai Lama sobre el sexo? Conoce su enseñanza desde el punto de vista del budismo tántrico en seis claves.

1. “Cuando practicas las etapas avanzadas de la etapa completa, poder tener contacto sexual sin liberar semen es algo necesario”.

2. “El intercambio sexual puede ser usado en el camino espiritual porque, sí quien lo practica tiene una firme compasión y sabiduría, genera una concentración en la conciencia”.

3. “Para los budistas, el intercambio sexual puede ser usado en el camino espiritual porque, si el practicante tiene una firme compasión y sabiduría, genera una concentración extrema en la conciencia. Su propósito es manifestar y prolongar niveles más profundos de la mente para poner sus poderes a trabajar en el fortalecimiento de la comprensión del vacío. De otra manera, la relación sexual no tiene nada que ver con el cultivo espiritual. Cuando una persona ha alcanzado un alto nivel de práctica en la motivación y la sabiduría, entonces la sola unión de los dos órganos sexuales no le resta nada al mantenimiento del comportamiento puro de esa persona”.

4. “Mediante técnicas especiales de concentración durante el sexo, los practicantes competentes pueden prolongar estados muy profundos, sutiles y poderosos, y ponerlos a funcionar para comprender el vacío. Sin embargo, si te involucras en una relación sexual dentro de un contexto mental ordinario, no existe beneficio”.

5. “De hecho […] el órgano sexual es utilizado, pero el movimiento de energía que está teniendo lugar es, al final, enteramente controlado. Nunca se debe dejar que la energía se salga. Esta energía debe ser controlada y eventualmente regresada a otras partes del cuerpo. Y aquí podemos ver que hay una suerte de conexión especial con el celibato”.

6. “Hay una gran diferencia entre el movimiento de fluidos regenerativos de dos individuos involucrados en una relación sexual ordinaria en contraste con una relación sexual entre un yogui y una yoguini altamente realizados […]. En principio, la diferencia general entre los dos tipos de actos sexuales es el control del flujo de fluidos regenerativos. Los practicantes de tantra deben tener control sobre el fluir de los fluidos, y aquellos que están muy experimentados incluso pueden revertir la dirección del flujo, aun cuando ha llegado a la punta de los genitales. Los practicantes menos experimentados tienen que revertir la dirección del flujo desde un nivel más alto. Si los fluidos descienden demasiado, es mucho más difícil controlarlos”.

“Alcanza tus sueños”, de Mahatma Gandhi.

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“Sé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal. Pero sé paciente, no pretendiendo que todo te llegue de inmediato. Haz tiempo para todo, y todo lo que es tuyo,vendrá a tus manos en el momento oportuno. Aprende a esperar el momento exacto para recibir los beneficios que reclamas.

Espera con paciencia a que maduren los frutos para poder apreciar debidamente su dulzura. No seas esclavo del pasado y los recuerdos tristes.

No revuelvas una herida que está cicatrizada. No rememores dolores y sufrimientos antiguos. ¡Lo que pasó, pasó! De ahora en adelante procura construir una vida nueva, dirigida hacia lo alto y camina hacia delante, sin mirar hacia atrás.

Haz como el sol que nace cada día, sin acordarse de la noche que pasó. Sólo contempla la meta y no veas que tan difícil es alcanzarla. No te detengas en lo malo que has hecho; camina en lo bueno que puedes hacer.

No te culpes por lo que hiciste, más bien decídete a cambiar. No trates que otros cambien; sé tú el responsable de tu propia vida y trata de cambiar tú. Deja que el amor te toque y no te defiendas de él.

Vive cada día, aprovecha el pasado para bien y deja que el futuro llegue a su tiempo. No sufras por lo que viene, recuerda que cada día tiene su propio afán.

Busca a alguien con quien compartir tus luchas hacia la libertad; una persona que te entienda, te apoye y te acompañe en ella. Si tu felicidad y tu vida dependen de otra persona, despréndete de ella y ámala, sin pedirle nada a cambio.

Aprende a mirarte con amor y respeto, piensa en ti como en algo precioso. Desparrama en todas partes la alegría que hay dentro de ti.

El éxito en la vida no se mide por lo que has logrado, sino por los obstáculos que has tenido que enfrentar en el camino.

Tú y sólo tú escoges la manera en que vas a afectar el corazón de otros y esas decisiones son de lo que se trata la vida. Que este día sea el mejor de tu vida.

Siempre es hoy, el eterno presente”.

Cuento “La roca y el rey”.

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“Hace mucho tiempo, en un país lejano, un rey muy sabio colocó una gran roca obstaculizando el camino que daba hasta su reino. Luego de eso se escondió entre los arbustos para ver si alguien quitaba la tremenda roca.

Algunos de los comerciantes más adinerados del país y cortesanos que atravesaban diariamente ese sendero, simplemente dieron una vuelta alrededor de la roca, blasfemando y culpando en voz alta al rey por no mantener los caminos despejados; pero ninguno hizo nada para retirar la gran piedra del camino.

Más tarde pasó un humilde campesino con su carreta cargada de verduras. Al acercarse y ver la roca, desató a sus caballos de la carreta para amarrarla a la roca y moverla hacia un lado del camino. Juntos –él y sus caballos– tiraron varias veces, y después de mucho esfuerzo la roca por fin logró moverse, dejando libre el camino.

Mientras volvía a amarrar sus caballos a la carreta, se dio cuenta que justo donde estaba la roca, había una gran bolsa. Cuando se acercó y la abrió, fue tal su asombro y emoción que no podía dejar de sonreír. La bolsa estaba atiborrada de monedas de oro y una nota escrita por el mismo rey, donde indicaba que el oro era la recompensa para la persona que, sin más, removiera la piedra del camino.

El campesino aprendió ese día que cada obstáculo siempre será una gran oportunidad”.

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Autor anónimo.

“El dí­a en que Dios creó a las madres”, de Erma Bombeck.

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El dí­a en que Dios creó a las madres (y ya habí­a pasado el dí­a y la noche durante seis días), un ángel se le apareció y le dijo:
– ¿Por qué esta creación está dejándote tan inquieto Señor?

El Señor le respondió:
– ¿Has leí­do las especificaciones de esta orden?
1] Ella tiene que ser totalmente lavable, pero no puede ser de plástico.
2] Debe tener 180 partes móviles y sustituibles, funcionar a base de café y sobras de comida.
3] Tener un regazo suave que sirva de almohada para los niños.
4] Un beso que tenga el don de curar cualquier cosa, desde una herida hasta un sufrimiento de amor,
5] y tener seis pares de manos para cumplir con todas las tareas.

El ángel sacudió lentamente su cabeza y le dijo:
– ¿Seis pares de manos Señor? – Parece imposible!?!
– “Pero el problema no es ese “, dijo el Señor – “son los tres pares de ojos que esta criatura tiene que tener.”

El ángel, con un sobresalto, le preguntó:
– ¿Para qué?

– Un par de ojos para ver a través de las puertas cerradas, para cuando se pregunta que están haciendo los niños allí­ dentro (aunque ella ya lo sabe);
otro par en la parte posterior de la cabeza, para ver lo que no deberí­a, pero tiene que saber;
y ojos normales, por supuesto, capaces de consolar a un niño llorando, diciendo: – “Te entiendo y te amo! – Sin decir una palabra.

Y el ángel comenta:
– Señor … es hora de dormir. Mañana será otro dí­a.

Pero el Señor le explica:
– No puedo, está casi lista. Ya tengo un modelo que se cura cuando se enferma, que puede alimentar a una familia de seis con una libra de carne molida y puede convencer a un niño de 9 años que se bañe…

El ángel lentamente dio la vuelta al modelo y habló:
– Es muy delicada Señor!
Pero el Señor dijo con entusiasmo:
– Pero es muy resistente! No te imaginas lo que esta persona puede hacer o soportar!

El ángel, analizando mejor la creación, observa:
– Hay una fuga Señor…
– No es una fuga, es una lágrima!
Y esta sirve para expresar alegrí­a, tristeza, dolor, soledad, orgullo y otros sentimientos.

– Eres un genio, Señor! – dijo el ángel emocionado con la creación.
– Pero no fui yo quien puso esa lágrima ahí­. Sólo apareció…

Los 10 principios de la felicidad de la Maestra Ascendida Kwan Yin.

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1. NADIE VA A DARME LA FELICIDAD, SÓLO YO PUEDO CONSEGUIRLA. Somos responsables de nuestra propia vida.

2. YO SOY UN SER ÚNICO EN TODA LA TIERRA, NADIE ME COMPRENDE MEJOR QUE YO, Y NADIE SABE LO QUE YO NECESITO MEJOR QUE YO. Cualquier comentario que me deprima, podrá ser nulificado bajo este principio; nadie puede opinar acerca de nosotros mismos, nadie nos conoce mejor que nosotros mismos.

3. LO QUE RECIBO AHORA ES LO QUE SEMBRÉ AYER, Y LO QUE SIEMBRE AHORA SERÁ LO QUE RECIBA MAÑANA. El momento presente siempre es el indicado.

4. NI EL PASADO NI EL FUTURO PUEDEN LASTIMARME, SÓLO EL PRESENTE TIENE VALOR EN MI VIDA.
Le doy todo el valor a mi momento presente y le resto importancia a los hechos pasados que causan remordimientos, y a los hechos futuros que causan angustia.

5. SÓLO YO DECIDO LO QUE DEBO HACER EN ESTE MOMENTO.
Es decir, el ser humano entiende que las influencias ajenas son tan sólo eso, influencias, y él es el único que puede decidir qué hacer en ese instante.

6. SÓLO EN EL AMOR Y EN LA PAZ INTERIOR PUEDO TOMAR LAS DECISIONES CORRECTAS.
Actúo en paz y con amor, de esta manera las acciones que tomo están inspiradas en mi alta capacidad de servicio y de inteligencia.

7. EN MIS DECISIONES TOMARÉ SIEMPRE EN CUENTA EL BENEFICIO DE LOS DEMÁS. De esta forma mi vida se estará encaminando hacia la más alta gloria que es la de recibir la compensación por el servicio prestado a los demás.

8. MI CARA ES EL REFLEJO DE MI ESTADO INTERIOR. Cuidemos siempre el aspecto de nuestro rostro, adornémoslo siempre con la sonrisa; y que los ojos se encuentren siempre prestos a mandar una mirada de amor, porque de esta forma estaremos reflejando la serena armonía de quien ha aprendido a caminar en el sendero de la felicidad.

9. SOY UNA PERSONA AL SERVICIO DE LA HUMANIDAD. Todo lo que yo haga, todo lo que yo diga, todo lo que yo piense o sienta, servirá para gloria de la humanidad.

10. YO TENGO UNA MISIÓN EN LA VIDA, SER FELIZ Y HACER FELIZ A LOS DEMÁS. El sentido a nuestra existencia, dirigiendo nuestros esfuerzos hacia el beneficio de toda la humanidad.

¿Por qué y para qué estamos aquí en la Tierra?

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Una pregunta que seguramente todos nos hemos hecho. Te platico. La Tierra tiene cosas impresionantes que enseñarnos, mostrarnos miles de experiencias. Y como espíritus tenemos dos propósitos importantes al encarnar en este lugar.

1. Cumplir una misión.

Cada persona, cada Ser que encarna aquí en la Tierra, tiene un propósito que lo siente en su corazón, sabe que algo tiene que hacer, algo le apasiona, algo desea. Y eso tiene que ver con el cumplimiento de tu misión: Hacer lo que en verdad tu corazón te guía.

2. Trabajar el “defecto de carácter”.

No es que tengamos que aprender de nuestros defectos de carácter; de hecho los tenemos instalados en nuestra personalidad para trabajar la virtud. Por ejemplo, si alguna persona quiere aprender paciencia, tolerancia y respeto, elige una personalidad –llamada “ego”– que tienda a ser intolerante, impaciente y que incluso cae en la ira muy fácilmente. ¿Para qué? Para practicar cada día de su vida la tolerancia y la paciencia. De hecho lo más probable es que escoja una familia, entorno o circunstancias en su vida que le ayuden a trabajar su virtud; quizá una familia agresiva e intolerante, entonces la escogió muy bien porque cada día de su vida va a tener que aprender de ello.

Reitero: no venimos a aprender, porque como espíritu ya sabemos, pero queremos experimentar qué se siente el perdón, la templanza, la compasión, el amor incondicional…

Es importante tener claros esos dos puntos en nuestra vida, si no cuando trascendamos vamos a decir “Tenía que ser más tolerante, tenía que perdonar, tenía que ser moderado, tenía que mantener el equilibrio”.

Nuestro espíritu y todos los demás espíritus que nos rodean, estamos trabajando conjuntamente para un plan, una expansión, una mejora en la evolución y para aumentar nuestra conciencia grupal.

Te invito a reflexionar qué es lo que más deseas, eso que haces con todo el corazón, y eso, precisamente, tiene que ver con tu misión y cambio interior. Estamos en un planeta que nos da una experiencia dual, una experiencia de ilusión, donde aparentemente hay bien y mal; entonces, trascendiendo esa ilusión, recordando que somos espíritus encarnados por un momento, con cualidades espirituales y un propósito divino, seremos más amorosos, compasivos, responsables y respetuosos, proyectando energía positiva y luz divina.

Gracias por ser parte de nuestra misión; gracias por leerme. Recibe un abrazo y bendiciones.

Cáncer de Mama, el verdadero peligro.

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El verdadero peligro de esta enfermedad –que en estos tiempos es tan común y casi esperada tanto por los médicos como por la sociedad–, es que nos deje sin posibilidades de hacer algo. Y es que habrás visto que existen muchísimas campañas contra el Cáncer de Mama, pero todas van orientadas a recaudar fondos, a apoyar a personas que ya tienen la enfermedad o para prevenir, a hacer que las personas se revisen, pero nunca te ponen a ti como la causa de la enfermedad.

Si no tomamos en cuenta que estamos vibrando de cierta manera para hacer que las células de nuestro cuerpo resuenen o pierdan el equilibrio y éstas manifiesten la enfermedad, nunca vamos a poder sanarlo ni solucionarlo, ni personalmente ni como sociedad.

Esta enfermedad tiene que ver mucho con la relación afectiva con la madre o con la figura materna. Puede estarse gestando desde la infancia, sosteniendo algunas emociones y, posteriormente, en la edad adulta, cuando todavía no se sana el conflicto o la situación con la madre, ya sea pasiva o activa, si hay alguna distorsión en la relación, va a estar afectando esta zona del cuerpo en específico.

En nuestra experiencia de más de 10 años de diplomados, cada persona que ha llegado con nosotros y le hemos preguntado “¿Cómo te llevas con tu mamá? ¿Hay algún conflicto?”. Y este conflicto puede ser activo (como “Soy intolerante a mi mamá porque es muy controladora”) o pasivo (como “Siempre me sentí abandonad@ por ella”). Siempre hubo una explicación o un entendimiento de los alumnos para darse cuenta que si tenían eso (y de hecho que todavía, si seguían manifestando el Cáncer), es porque aún no lo habían sanado. Tanto es así que podía haber muerto la madre hace 20 años y una persona manifestar Cáncer de Mama porque en su mente todavía tenía un conflicto en relación a la mamá.

Lo interesante es que tú puedes cambiar tu vida, tú puedes entender por qué viviste ciertas situaciones con tu mamá, por qué la elegiste con esa personalidad, por qué resonaban así; algo se estaban enseñando mutuamente. Cuando lo entiendes, te perdonas, perdonas a tu mamá, en verdad puedes hacer que la energía de tu cuerpo cambie y ya no puedas sostener ninguna enfermedad que vibre de manera lenta.

Te invito a reflexionar acerca de este tema, porque tú puedes sanar tu vida, tú puedes cambiar tu energía; y no necesitarías ni quimioterapia ni radioterapia. Y en el caso de que lo necesites porque ya la enfermedad ha avanzado, de todos modos es importante sanar esa relación, si no es posible seguir generando la energía adecuada para que se manifieste algo en los senos.

Gracias por leerme. Te envío un gran abrazo y mucha luz.

“Los días ordinarios: Memorias de una madre”, de Katrina Kenison.

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“Si crees que la vida en familia que tienes ahora, la tendrás para siempre, tal vez debas prestar atención a los días comunes, esos que comienzan con cereal y terminan viendo películas.

Entre ellos están los días en que mis hijos jugaban con el perro, comían helado por los cachetes y se mecían en los columpios. Tardes con manguera y lodo, que los chiquillos terminaban en mi cama, en aquellas noches de cine familiar.

Cuando mi primer retoño lloró en la puerta del kinder, pensé que siempre lloraría al separarse de mí. Pero todo sucede por etapas y a su tiempo. Entonces los problemas nos parecían enormes; las alergias, el partido perdido, peces y hamsters que morían uno tras otro. Pero en general, el mundo en que vivíamos y la familia que construimos, hizo sentir que la infancia era sólida y duradera.

Lo más bello de esa etapa fue mecerlos en mi regazo oliendo a talco y a cabello recién lavado. El beso y la bendición antes de dormir. Dejarlos en su recámara por tan poquito tiempo, por que siempre amanecían en la nuestra.

Me preocupaba que si no les leía un cuento antes de dormir, no los motivaría a leer, y me entristecía si discutían por el turno del juego como si fueran a pelear por el resto de sus vidas.

Todas las etapas llegan a su fin. La pelota deja de volar por el jardín. Los juegos de mesa se llenan de polvo. Regalas la bañera de plástico y ahora esperas horas a que salgan de la regadera.

La puerta de la recámara que siempre estuvo abierta, de pronto un día, se cierra. Un día al cruzar la calle estiras tu brazo para alcanzar la manita que siempre estuvo ahí para agarrar la tuya, y tu chico de trece años camina un par de pasos atrás, pretendiendo no conocerte.

Has entrado a un nuevo territorio llamado adolescencia y no conoces el piso en donde estas parada. El hijo que cargaste y cuidaste se ha transformado en un sujeto jorobado sobre una computadora. Te preguntas si lo estás haciendo bien, pues ya no hay marcha atrás. Te preguntas si podrás sobrellevar el resto del día sin discutir, y acabas agotada recordando aquellos días que parecían eternos y se han esfumado.

Las advertencias y consecuencias ya no funcionan. Las charlas de sobremesa ya no existen. Haces lo que puedes, como puedes: llenas el refrigerador, chofereas, negocias permisos, supervisas, asistes a las citas de calificaciones, dejas de asistir a los partidos, e ignoras la recámara que parece haber sido bombardeada.

Te piden otra vez dinero. Tratas de no hacer muchas preguntas. Tratas de obtener todas las respuestas. Vuelves a llenar el refrigerador. Compras pizzas. Te asomas por el balcón a ver la fiesta. Aprendes a textear con ellos. Aprendes a rezar por ellos. Tus noches de sueño ahora son noches de alerta. Te haces experta en leer entre líneas, en interpretar miradas, en determinar olores.

Te dice “quiubo ma'” y de pronto estas de frente a una verdad que sabías desde hace tiempo y te negabas a enfrentar. Ahora el joven no necesita ni que le prepares lonche, ni que le cierres la chaqueta; necesita tu confianza.

Te recuerdas a ti misma, que habrá que de dejarlos ir y practicas el arte de vivir el presente. Saboreas cada minuto que tienes, aquí y ahora, cenando con tu familia y diciendo buenas noches en persona. Das el beso en la mejilla y la bendición en la frente, aunque parezca que ya no les gusta.

No podemos cambiar el crecimiento de nuestros hijos, pero podemos cambiar nuestra actitud ante ello, en vez de decir lo que deberían corregir, piensas en lo superado y logrado por cada uno, por que en cualquier momento vas a estar abrazando a tu pequeño de 1.80 metros de estatura y lo harás de puntitas para decirle al oído que lo extrañarás mientras hace su maestría en otro continente.

El torbellino de los cajones azotados y los ganchos caídos buscando una sudadera al son de la música estridente, se han ido ya. La casa tiene una nueva clase de silencio. El galón de leche se vuelve agrio. Por fin sobra una rebanada de pastel para ti, pero ya no tienes apetito. Nadie te pide que lo lleves a ningún lado.

Entonces miro a mi esposo, sentado en la mesa del antecomedor –que de pronto se hizo muy grande para dos– y me pregunto cómo es que todo pasó tan de prisa. Mis libreros están llenos de álbumes con veinte años de fotos: piñatas, premios, partidos y navidades. Sin embargo, los recuerdos que más deseo atesorar, los que desearía volver a vivir, son los momentos que nadie pensó en fotografiar; esos ratos que pasaban a diario entre la cocina y el cuarto de tele, desayunar cereal en pijamas y acurrucarnos a ver una película al final del día.

Me tomó mucho tiempo percatarme –pero definitivamente lo aseguro– que el más maravilloso regalo que me ha dado mi familia, el que compone mi más grande tesoro, es el regalo de esos preciosos y perfectos días ordinarios”.

Katrina Kenison

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Basado en su libro “The gift of an ordinary day: A mother’s memoir”.

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