Experiencias asombrosas.

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Dentro del mundo de la sanación energética he tenido las mejores experiencias en mi vida. De hecho empiezas a creer en esto hasta que lo experimentas y en este artículo te contaré algunas de ellas.

Conocí a un chico en un curso, al que yo le notaba algo energético diferente, en ese entonces yo daba sanación individual, y un día le comenté que le veía algo en la espalda, cómo una serpiente y me dijo –Observa bien–. Le vi alas y él me confirmó que era un dragón, era un protector espiritual. Un día fue a una terapia de sanación energética conmigo y él era muy sensible, con los ojos cerrados me iba describiendo todo lo que yo hacía y aparte su cuerpo reaccionaba con movimientos en los puntos dónde le enviaba energía. En un momento dentro de esa sanación apareció su dragón, yo lo vi por clarividencia y no mencioné nada y él en ese momento dijo –Ya llegó mi dragón–, su dragón estuvo en la sanación pero lo más interesante es que le vi una herida a su dragón, como si trajera clavada una espada, le comenté al chico que su dragón estaba lastimado y que lo ayudaría, me dijo que lo había protegido de un ataque energético y por eso estaba lastimado. Después de un momento pude retirar lo que traía y sanar su herida, todo eso yo lo hacía en silencio y el chico que estaba con los ojos cerrados dijo –Ya está bien; y está muy contento–. En ese momento yo veo que el dragón comienza a volar en círculos alrededor de nosotros, muy feliz. El chico se fue muy feliz porque su dragón estaba sano.

Días después cuando estaba dando sanación energética, su dragón venía a verme, daba vueltas alrededor del consultorio muy feliz y se iba, eso ocurrió varias veces y cuando volví a ver al chico me dijo –Mi dragón luego va a verte, está muy agradecido–. Hasta ese entonces nunca había tenido una experiencia tan cercana con un protector espiritual, ayudarlo energéticamente y que me viniera a saludar en gratitud. Entendí que por eso muchas culturas mencionan dragones o serpientes aladas ya que existen en el mundo sutil.

En otra experiencia interesante, estábamos en el Diplomado en Técnicas de Sanación aprendiendo la Técnica Reiki, hicimos una meditación y una sintonización antes de la hora de la comida, terminó la misma, todos salieron contentos y se fueron a comer. Pero una alumna se quedó sentada, parecía dormida, me acerqué a ella toque su hombro y se levantó, estaba con los ojos cerrados, pero noté su energía muy distinta, para mi sorpresa empezó a gritar –¡No me saques! ¡No me saques!– Su voz era distinta, como de una adolescente, y seguía –Yo la quiero mucho, no me saques, déjame aquí–. Obviamente sabía que traía un espíritu y que la sintonización aumentó la vibración de su cuerpo y el espíritu estaba desequilibrado. Le pregunté –¿Por qué estás en ella?– pero ella no me respondía, sólo seguía gritando que no la sacara, seguí preguntando muchas veces, le dije que si la podía ayudar en algo, pero no respondía estaba desesperada. Psíquicamente le expliqué que todos estamos en un camino de evolución y que ella tenía que seguir avanzando, que tenía que seguir su camino hacia la luz.

Muy amorosamente pedí a sus guías espirituales, maestros y a la energía divina que si era momento de seguir de este espíritu se diera todo lo necesario para que lo hiciera, en eso la rodearon seres de luz, se abrió un portal energético de mucha luz y la ayudaron a cruzarlo, después de eso, la alumna abrió los ojos, sin saber lo que había ocurrido y le dije –Traías un espíritu. Ya lo sabías ¿verdad?– y me contó que sí lo había sentido, que era el espíritu de una chica y ya llevaba tiempo con ella. Desde ese momento ella recobró su energía, sus propósitos, su fuerza, su voluntad. Y me di cuenta que muchos espíritus se meten en las personas porque tienen miedo, no saben que hacer o están desesperados y que si los ayudamos amorosamente a seguir evolucionando todos nos acercamos más hacia nuestro propósito en la luz.

Gracias por leerme, recibe luz y bendiciones.

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