Sanación psíquica en hospital.

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La sanación energética es muy sorprendente y opera a muchos niveles. Tenemos cuerpo físico, mental, emocional y espiritual; en esta experiencia pude comprobar más del mundo invisible.

Un amigo tuvo un accidente automovilístico en el que resultó lastimado, fui al hospital y él estaba en terapia intensiva, su esposa me pidió que le diera sanación y cuando entré vi que él estaba en un lugar lleno de médicos y mucho movimiento y tenía solamente 10 minutos para mandarle energía, sabía que no podría mandarle energía con mis manos ni acercarme demasiado a él, ya que el lugar estaba muy supervisado y los médicos al desconocer de estas técnicas me preguntarían mis intenciones.

Empecé a mandarle energía con mi mente, visualicé cómo le colocaba mis manos en su pecho, que era la zona más afectada, le mandé luz, él estaba con los ojos cerrados, muy medicado, pero sucedió algo inesperado, empezó a decir –Abraham mi pecho, me estas lastimando el pecho, me duele– me sorprendí mucho porque tenía los ojos cerrados, no sabía que yo estaba ahí y no estaba haciendo nada con mis manos, sólo con mi mente. Eso que estaba sucediendo también me emocionó mucho porque sabía que estaba teniendo resultados, seguí mandándole energía por los 10 minutos que estuve ahí; veía su rostro en ocasiones quejándose de dolor y en otros instantes muy relajado. Salí del lugar entre confundido, agradecido por la experiencia y por poder ayudar en este proceso de sanación.

Meses después de su recuperación, tomó el Diplomado en Técnicas de Sanación y en el módulo de protecciones energéticas, cuando hablábamos del mundo astral mi amigo comentó algo que nunca me había dicho. Nos contó que cuando estaba en el hospital en terapia intensiva él estaba flotando encima de su cama, vio cuando llegué, y que observó cómo metí mis manos en su pecho y hacía movimientos adentro, que era cómo si estuviera arreglando algo, dice que me vio por varios minutos haciendo eso y que también observaba luz. Al escuchar esto yo me sorprendí y le dije –¿Qué crees? Yo nunca moví mis manos– y él me decía –claro que sí, yo te vi–. Fue entonces cuando me di cuenta que el mundo astral lo operamos con la mente y como él estaba desprendido o desdoblado de su cuerpo, pudo observar lo que yo hacía con mi mente y le expliqué lo sucedido.

En esa experiencia comprobé que lo que hacemos en una sanación, ya sea psíquica o energéticamente, influye en los planos sutiles de la existencia, que somos capaces de ir a las causas invisibles y corregirlas en ese nivel. La vida es más sorprendente que cualquier película de acción, sólo tienes que abrir los ojos para poder percibirlo.

Gracias por leerme. Recibe luz y bendiciones.

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