Contacto con la energía divina.

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El contacto con la luz siempre es asombroso. Recuerdo una experiencia en donde vi la luz que tanto se mencionaba en libros; tomaba clases de meditación, me gustaba mucho meditar porque en primer lugar sentía una gran paz y en segundo porque algo grande sucedía en mi interior.

Ese día, la meditación había estado increíble, sentía una paz enorme y gratitud inmensa por la vida, por la luz y porque sabía que en verdad existía algo más allá. Me quedé en el salón de meditación a solas por un rato más y me sentía tan agradecido que quería mandarle a Dios esa energía que sentía, concentré la atención en mi corazón y salió una esfera dorada muy brillante que con toda mi intensión la dirigí a Dios. Esa esfera comenzó a subir y de repente se metió en mi cabeza y de una manera reveladora entendí lo que todos los libros y maestros espirituales dicen: que Dios estaba en mi interior. Fue como una explosión de luz en mi cabeza, tardé en poder reaccionar un momento y cuando abrí los ojos vi cómo todo estaba hecho de una luz dorada con códigos, cómo en la película de Matrix pero en lugar de verde eran dorados. Las paredes estaban hechas de estos códigos, el piso, las personas, todo era luz, todo lo que había leído era cierto.

Recuerdo salir de ese lugar y cuando veía personas con esa luz sentía un amor incondicional hacia ellas, un amor indescriptible y ni siquiera los conocía, a los árboles los quería abrazar porque sentía que los amaba y que ellos me mandaban todo su amor.

Manejé hacia mi casa, el radio se prendió solo y se puso una canción que decía “Sé quién soy”. Volteaba a todos lados y veía los carros con luz, la calle, todo era tan increíble, indescriptible y hermoso que sé que cuesta trabajo creerlo. Sentí un amor hacia toda la vida, hacia todo lo existente y eso me lleno de luz. Al llegar a casa, un familiar que no sabía nada de meditación me vio y se sorprendió. Yo sentía que mi aura estaba enorme y radiante, después de observarme por un tiempo me dijo –te ves esponjado– me reí y le contesté –expandido– y me dijo –sí, así te ves–.

Recuerdo que todavía seguí viendo los códigos de luz dorada por unos días, pero ya no con la misma intensidad como ese día. Mi vida cambió, esa experiencia me conectó aún más con la meditación, técnicas de sanación y manejo de energía.

Sé que ese día conecté con un nivel más elevado de mí, con mi Yo Superior y ya no volví a ser el mismo. Mi rumbo estaba trazado, mi corazón lo deseaba con toda su fuerza, quería vivir el camino que llevaba a esa luz.

Gracias por leerme, recibe luz y bendiciones.

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